TRANSPORTE DE NUTRIENTES Y TRANSPIRACIÓN
Para vivir, las plantas necesitan absorber nutrientes del medio, ya sea éste el agua (especies acuáticas) o el suelo (especies terrestres), y transportarlos, junto con agua, hasta las hojas.
Entre los numerosos elementos que un vegetal absorbe de su medio, sólo diez son esenciales: cuatro metales (potasio, calcio, magnesio, hierro) y seis no metales (carbono, oxígeno, hidrógeno nitrógeno, azufre, fósforo).
El hierro se utiliza para producir enzimas, el magnesio para obtener clorofila y algunos enzimas, el potasio y el calcio para mantener el equilibrio hidrostático del plasma celular, y los restan tes, para fabricar compuestos orgánicos.
Estos elementos penetran en la planta por distintos caminos: el carbono se absorbe únicamente del aire, en forma de C02 (a través de los estomas de las hojas); una pequeña parte del oxígeno procede también del aire, mientras que el resto se absorbe a partir del agua y las sales disueltas en el suelo; y todos los demás elementos se absorben del medio por medio de las raíces.
El mecanismo de absorción de estos elementos es doble, la difusión, por un lado, y la presión osmótica, por otro, y pasan al interior de las células vegetales en forma de iones o de moléculas.
Además, las plantas sólo pueden absorber las sales cuando están disueltas en agua, haciéndolo a través de los pelos de las raíces.
Una vez que estos elementos y sustancias han penetrado por las raíces, se dirigen a las hojas a través de los vasos y los tubos cribosos, ascendiendo el agua por una especie de fuerza de succión que viene provocada por diversos factores: la transpiración, la presión osmótica, la presión ejercida por las raíces y la capilaridad.
La transpiración
Este proceso consiste en la eliminación de agua en forma de vapor, principalmente a través de los estomas, aunque también una pequeña cantidad por la cutícula.
El agua se evapora en los espacios intercelulares del parénquima de las hojas y sale al exterior a través de los estomas situados en el envés, que abriéndose más o menos regulan de este modo la cantidad transpirada. Por estas aberturas únicamente sale agua en forma gaseosa, pero no líquida.
La transpiración es importante no sólo para regular la cantidad de agua en el interior del organismo vegetal, sino también para ayudar al transporte de la savia. El vacío que se produce en las hojas cuando escapa el vapor, crea una fuerza de succión que impulsa hacia arriba el agua cargada de minerales procedente de las raíces.
El volumen de transpiración depende del grado de humedad del aire. Cuando éste se encuentra saturado, no tiene lugar el proceso, mientras que es máximo, en cambio, cuando el aire está seco.

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