LA SENSIBILIDAD Y EL MOVIMIENTO DE LAS PLANTAS
Aunque no son capaces de desplazarse activamente como lo hacen los animales (además, su modo de vida no se lo exige), las plantas reaccionan a los estímulos del medio y realizan determinados tipos de movimientos.
Atendiendo al modo en que estos movimientos tienen lugar, se distingue entre los producidos por el propio crecimiento de la planta (como sucede, por ejemplo, cuando un brote crece más deprisa por un lado que por el opuesto, provocando una curvatura) y los debidos a fenómenos de turgencia (cuando se modifica la tensión en el interior de los tejidos).
En cuanto a las respuestas de la planta ante los estímulos, éstas pueden ser de tres tipos, como se verá a continuación.
Taxias, tropismos y nastias
Las taxias son desplazamientos de organismos vegetales libres, por lo que sólo se producen en las formas más sencillas, como las algas unicelulares. También las realizan los gametos, las esporas y los plastidios.
Pueden ser positivas, cuando se dirigen hacia la fuente del estímulo, y negativas, cuando lo hacen en sentido contrario. Atendiendo a la naturaleza del estímulo, se habla además de fototaxias, cuando son provocadas por la luz, y quimiotaxias, cuando la fuente del estímulo es una sustancia química.
Las plantas de organización superior presentan dos tipos de movimientos: los tropismos y las nastias.
Los tropismos son movimientos de encorvadura de partes de una planta, cuya dirección depende de la fuente de estímulo. La mayoría de los tropismos son de crecimiento, aunque hay algunos que se producen en órganos vegetales ya desarrollados.
Según el tipo de estímulo, puede hablarse de los siguientes tropismos: fototropismo, provocado por la luz (así, la parte aérea de las plantas tiene un fototropismo positivo, mientras que las raíces lo tienen negativo); geotropismo, causado por la fuerza de la gravedad (gracias a él, la raíz crece verticalmente hacia abajo); quimiotropismo, ante estímulos químicos, y haptotropismo, el provocado por el contacto mecánico (a él se debe que los zarcillos se enreden sobre cualquier soporte).
Las nastias, por último, se diferencian de los tropismos sólo porque la dirección del movimiento no depende del estímulo, sino que es la propia planta la que lo determina.
Un ejemplo de nastia es el de apertura o cierre de los estomas en función de la humedad del aire.
Al igual de lo que sucede con los tropismos, existen varios tipos de nastias, dependiendo del estímulo: fotonastia (luz), termonastia (tempera tura), nictinastia (la alternancia de día y noche), quimionastia (sustancias químicas), seismonastia (vibraciones), haptonastia (contacto físico), etc.


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